
Para ti
Conservar una etapa antes de que cambie.
Cómo eres ahora (tu cara, tu gente, tu manera de estar en el mundo) no va a volver igual. Estas imágenes existen para que puedas volver a eso sin que se haya deformado en el recuerdo.
Cuéntame qué quieres conservarLo que casi todos sienten antes (y está bien sentir).
“No me gusta cómo salgo en las fotos.”
Casi nadie se gusta cuando le disparan sin dirección. El trabajo previo existe justo para eso: encontrar cómo te ves cuando estás cómodo, no cuando te congelan.
“No sé posar.”
No necesitas saber. Yo te doy indicaciones simples durante toda la sesión. Tú no diriges: solo sigues.
“Me siento falso frente a la cámara.”
Se nota cuando alguien actúa. Por eso no te pido que actúes; empezamos hablando hasta que la cámara deja de pesar.
“Tengo miles de fotos y ninguna que me represente.”
Ese es exactamente el problema que resolvemos. La meta no son más fotos: son pocas en las que te reconozcas.
El proceso
Por eso el proceso está pensado como respuesta a esos miedos:
01
Conversamos antes de la sesión
Hablamos de qué quieres conservar o mostrar, y de qué te preocupa. Esa conversación define la sesión más que cualquier equipo.
02
Indicaciones simples, no poses
Te digo qué hacer con las manos, hacia dónde mirar, cómo moverte. No tienes que actuar ni saber posar: solo seguir indicaciones fáciles.
03
Revisamos durante la sesión
Te muestro las tomas mientras trabajamos. Si algo no te representa, lo ajustamos ahí mismo, no cuando ya es tarde.
04
Selección y entrega
Recibes imágenes elegidas por lo que dicen de ti o de tu marca, no un volcado de todos los archivos para que tú decidas.
Preguntas
Lo que suelen preguntarme.
¿Y si de verdad no sé posar?
No necesitas. Te doy indicaciones simples durante toda la sesión; tú solo las sigues.
¿Y si no me gusta cómo salgo?
Revisamos las tomas durante la sesión. Si algo no te representa, se ajusta ahí mismo.
¿Cuánto dura una sesión?
Lo suficiente para que dejes de sentir la cámara. Lo concretamos según lo que quieras conservar.